viernes, 3 de julio de 2015

Arranque negativo de la DPP en los gobiernos locales y autonómicos 2015

Aunque es muy difícil hacer un balance de la implantación de la DPP en los nuevos gobiernos locales y autónomos basado en datos por su inexistencia - esta realidad también es en sí un factor de valoración -, las impresiones que estamos recibiendo en los primeros días de cobertura de puestos de alta dirección son muy negativas.La escasa presencia de los elementos que determinan la DPP a la hora de seleccionar los nuevos directivos es la tónica general.

Atalayas significativas como la de Jimenez Asensio afirman lo siguiente:

Dicho esto, solo cabe concluir que la dirección pública profesional es una institución que entre todos hemos enterrado definitivamente, si es que alguna vez tuvo algo de pulso en este país llamado España. Las nuevas formaciones políticas están echando más paladas de tierra sobre un cadáver. La política “vieja” y “nueva” carece de interés por algo que no controla. Ya nos podemos hartar algunos de hacer artículos o libros (como el que recientemente he publicado sobre “Cómo gobernar y dirigir un ayuntamiento”, IVAP, 2015), que ningún político leerá nada sobre ello y si excepcionalmente lo hace lo olvidará de inmediato o despreciará unas propuestas que son propias de las democracias avanzadas (un concepto muy alejado de estas tierras latinas). Nada de valor ofrecen las estructuras profesionales de dirección para una política anclada en un legado institucional más propio del Conde de Romanones. Eso sí, con mucha presencia en las redes sociales. Modernidad aparente para unas conductas ancladas en un pasado remoto.

También seguimos ignorando paladinamente la importancia que tiene para desarrollar una buena política rodearse de gente experta, experimentada y con un buen marco conceptual que sirva para asesorar correctamente a los gobernantes. Los puestos de personal eventual se reparten como si se tratara de la “pedrea” de una lotería. Quien es todavía muy joven o quien no consigue hincar el culo en una silla con cargo público ejecutivo, es incorporado a un puesto de asesor que no asesora o a un “cementerio de elefantes”. Lo importante es la metafísica de la confianza, como dijera Longo. Lo demás sobra.

Esto es lo que hay. Al menos es lo que se dibuja en el horizonte más inmediato. Insisto, me encantaría estar equivocado y que a tal efecto la práctica cotidiana enmendara mis opiniones. Pero, hoy por hoy, si a esto se le llama renovación de la Política, sencillamente vamos dados. Ni un solo partido o fuerza política ha puesto en el centro de la agenda política la profesionalización de las estructuras directivas de la administración pública y de su sector público. Tampoco nada se ha dicho de exigir que el personal eventual acredite competencias profesionales y experiencia previa acreditada para ser nombrados.

Agradeceremos datos de la red del CExDiP que nos permitan contribuir a  afinar un poco mas la valoración.

http://rafaeljimenezasensio.com/2015/07/01/nuevos-gobiernos-viejos-habitos/#more-451

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