Manuel Arenilla Sáez. Director del Instituto Nacional de Administración Pública. Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Resumen en titulares:

Primer bloque de ideas:

El directivo no solo dirige, también entrena, lidera, enseña, aprende del trabajo común con su equipo.

La eficiencia es irrenunciable, no es algo graciable de los que trabajamos en la Administración, es el derecho de los ciudadanos al buen gobierno y la buena Administración.

No se pueden resolver los problemas de la Administración si no están encajados en la solución de problemas del sistema político

Necesitamos dar poder a los ciudadanos para que nos pongan las cosas difíciles a las Administraciones. Simplemente. Necesitamos la tensión para mejorar.

La Administración no puede dejar de tener alma. Para muchas personas es el único y a veces el último recurso que tienen.

Transparencia, rendición de cuentas, evaluación…en definitiva reducir las distancias con la sociedad.

Este es el marco de un directivo público.

Segundo bloque de ideas

Hay tres principios, tres competencias  que aparecen muy débilmente en los análisis de competencias de los directivos: orientación al ciudadano, identificación con la institución y proactividad. 

El núcleo básico de competencias de un directivo público son (entre otras): adoptar decisiones, liderar, orientarse al ciudadano, comunicar, dirigir personas, la  gestión del conocimiento, el cambio e innovación, resolución de conflictos y situaciones de crisis…

 

 

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