En su brillante estilo habitual Rafael Jimenez Asensio reflexiona sobre la figura de la "declaración responsable" que incluye la Ley 3/2015 del Estatuto del Alto Cargo. 

Recordemos que el artículo 2.1 dice que "El nombramiento de los altos cargos se hará entre personas idóneas y de acuerdo con lo dispuesto en su legislación específica. Son idóneos quienes reúnen honorabilidad y la debida formación y experiencia en la materia". Y que el artículo 2.5 dice que "El alto cargo deberá suscribir una declaración responsable en la que manifestará, bajo su responsabilidad, que cumple con los requisitos de idoneidad para ser nombrado alto cargo, especialmente la ausencia de causas que impidan la honorabilidad requerida y la veracidad de los datos suministrados, que dispone, cuando sea susceptible de ello, de la documentación que así lo acredita, y que se compromete a mantener su cumplimiento durante el periodo de tiempo que ocupe el puesto."

A pesar de que se considera infracción muy grave - articulo 25 - "el falseamiento o el incumplimiento de los requisitos de idoneidad para ser nombrado alto cargo" y de que se sanciona - artículo 26 - entre otras, con la destitución, la figura de la declaración responsable no acaba de dar suficientes garantías, o por lo menos no tantas como una comprobación externa de las competencias y la integridad de las personas aspirantes y por lo tanto anterior al nombramiento.

Jimenez Asensio señala en "Una ocasión perdida: la Ley reguladora del Alto Cargo": "Por lo demás, exigir “honorabilidad” y “debida formación y experiencia en la materia” para nombrar a un alto cargo es pura retórica. No hay ningún medio de acreditación de las competencias requeridas para el desempeño de tales puestos, ni siquiera se habla en ningún momento de “competencias”. Lenguaje viejo, soluciones caducas. Todo lo más se indica que se valorarán la formación y la experiencia (¿cómo?, ¿por quién?), así como se determinan (de forma más precisa) cuáles son las causas en las que no concurre la exigida honorabilidad. Todo el sistema de nombramiento se cierra con la exigencia de que el alto cargo deba suscribir una declaración responsable en la que manifieste que cumple los criterios de idoneidad y que no incurre en ninguna causa que afecte a su honorabilidad. Si no fuera porque está en la Ley, cabría pensar que es una broma."

Merece la pena una lectura detenida del artículo.

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