Recientemente se han puesto a disposición del público del Reino Unido una serie de datos estadísticos del gobierno, entre los que están los datos del número de Asesores especiales o como ellos los denominan "Spads". Y se ha generado un enconado debate en torno a la necesidad de estas figuras en un país que ya cuenta con un cuerpo profesionalizado de altos funcionarios pertenecientes al denominado "Senior Civil Service". Lo que los datos ponen de manifiesto es que existe un incremento del número de estos asesores especiales y también en los sueldos que perciben.  

Curiosamente el gobierno británico actual se comprometió a no incrementar este personal, que es considerado una especie de caballo de Troya en la función pública aquel país, se les trata -en los medios de comunicación- como personas que llegan a las administraciones públicas como paracaidistas, que no conocen las reglas de la casa o que son simplemente comisarios políticos o lobbistas para oponerse a los altos funcionarios. Vamos un poco como aquí, en España cuando se habla del personal de confianza o de nombramiento político sin distinción de su función o procedencia.

La investigadora Nicola Hugues miembro de un conocido think tank (Institute of Government), se hace eco de este dato en uno de sus últimos post, y viene a llamar a los detractores a un debate abierto, no sobre su número que considera una distracción sino sobre la necesidad de un gobierno de contar con asesores especiales que dispongan de competencias o conocimientos necesarios en un momento dado y que su retribución esté acorde con el mercado.

Según ella la clave es que se acredite que dada su experiencia o conocimientos son acordes con la necesidad del gobierno y esas competencias no están ya disponibles en el servicio civil y que además responden mediante una definición clara de su papel y funciones creando valor público, pero... y esto es lo más relevante, son personas que cuya selección ha participado el miembro del gobierno que les va a nombrar (permitiendoles construir equipos) pero desde una perspectiva profesional no desde una lógica partidista, pues no se les considera miembros del partido.

En relación con el cuestionamiento del personal de nombramiento político en España, como por ejemplo el nombramiento de Altos Cargos, también está siendo objeto de una revisión, buscando legitimidad en una acreditación previa de su competencia - aunque la declaración responsable del propio Alto Cargo de que se es competente no es que incremente mucho su credibilidad.

Artículo original

http://www.instituteforgovernment.org.uk/blog/9823/we-need-to-talk-to-special-advisers/ 

Otros artículos que hablan sobre el tema:

http://www.huffingtonpost.co.uk/2013/11/13/shadow-and-cabinet-minster-careers-_n_4266669.html

http://www.theguardian.com/commentisfree/2011/sep/20/michael-gove-special-advisers-spads

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